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LA TELEVISION ES AUTOFAGICA

Por Eduardo José Maidana


 

Para Mac Lughan los medios de comunicación son prolongación de nuestros sentidos. Por ellos y a través de ellos expreso mi tensión en busca del Otro sin el cual, no puedo explicarme a mí mis mo. La realidad es que el
Otro me es imprescindible para saber quién soy y cómo soy; pero los medios pueden ser una forma ficticia de la realidad-real y por eso, se les llama "realidad virtual" una forma de decir que no es la real-realidad, pero que por una operación técnica es como si fuese. Los medios con su irrealidad, están reemplazando al Otro de carne y hueso.

Vuelvo a los sentidos con la prevención de que el hecho es casi desapercibido: el cuerpo tiene una memoria implacable. Es importante tener esto siempre presente. Sus sentidos, los del cuerpo, perciben, captan y registran para siempre. La memoria recoge del cuerpo aquel olor y el olvidado sabor de la comida hogareña, la visión del jardín o del patio
que es la intimidad-íntima de la casa familiar -, el fragor y el silbo del tren rodando bronco en la madrugada, la cálida textura de la cama prolongada en el abrigo que acompañaba el heroísmo de levantarse, en suma, aromas y sabores, taconeos apresurados en la noche, la algarabía de los pájaros, el eco de las voces idas, el aleteo sublime del amor y el ijar
dolorido por el desafecto, sostienen en vilo nuestra identidad.

Rompimos el camino de ser con la Palabra. Pensamos porque hablamos desde los balbuceos del párvulo en la etapa inicial. Y seguiremos hablando con nosotros mismos. " Converso con el hombre que siempre va conmigo / - quien habla solo espera hablar a Dios un día - / mi soliloquio es plática con este buen amigo / que me enseñó el secreto de la filantropía.", diría
Antonio Machado Cabe agregar: y habló con el Otro en el que me veo,
escucho y me refiere, que hablándole yo mis mo me esclarezco y me
entiendo, es decir procuro ponerme en claro.


MI OTRO SON LOS MEDIOS

Hoy mi Otro son los medios en gran parte. Coloquio o diálogo, lo cierto es
que me hablo y me escucho por la radio y por la televisión me veo y sus
gestos, son míos. Porque en el Otro que constituye " la realidad virtual"
me veo y oigo. Parece complicado pero no lo es tanto. La radio, el diario
y la pantalla del video me interpelan con sus mensajes y acosan mis sentidos. ¿ Acepto sus mensajes o los rechazo? Lo hago cuando aún conservo la capacidad de analizar lo que me dicen y muestran Que cada uno se examine bajando un poquito en su subjetividad si mantiene en vilo el alerta de los sentidos y la inteligencia para no dar paso al buche de la interioridad todo lo que le muestran o dicen. Si no analizo soy un mero
consumidor de opiniones ajenas.

Si no lo hace es porque ya se ha convertido en " el "hombre cebolla", y comprobará lo natural del mecanismo. "Hombre cebolla" es aquel que tanto ha perdido su subjetividad, es decir esa calidad honda y a veces
misteriosa que lo hace un sujeto y no un objeto, que por más que se le
saque capas tras capas no hallará nada adentro. Es el hombre actual, al
que Zytman Bautman llamó "el hombre líquido", pues falto de consistencia
se disuelve en las opiniones al paso sin pensamiento propio.

Lo comprueba en clave trágica aunque con ropas de comedia, el papelón
multiplicado por miles de jóvenes egresados de la secundaria que a las puertas de la universidad no saben leer, sí, son incapaces de leer de corrido y muchísimo menos interpretar el texto que tarmudeando han decodificado a los tropezones. Nietsche anunció que Dios ha muerto (quiso decir que había sido bo rrado de la cultura porque no podía morir lo inexistente y para el alemán Dios no existía) y Foucalt anunció hace poco que el sujeto ha muerto, dice J.J. Sebreli (Olvidos de la razón)

Para el niño lo que construye su imaginación es la realidad: el palo de
escoba es un caballo o una espada, la muñeca es una recién nacida y ella, la niña, la baña. Con la enfermedad de Peter Pan quien no quería crecer, el chico, luego devenido en joven y hasta el adulto, atrapados en las re des de la ciber-cultura, tienen dificultades para escapar de la trampa tendidas por la borrosa zona que separa la realidad de la vida de la virtualidad ofrecida como realidad y siguen adolescentes a los 25 o 40 años, quizás más. Madres y padres compitiendo con sus hijos adolescentes, queriendo ser amigos y compinches, dejándolos huérfanos y sin límites, son pruebas patéticas.

Los adictos a la máquina cibernética (video juegos, chateo, video pócker, porno-video, tele-espec táculos, violencia física y sadomasoquismo, ) cabecean su mareo al borde de la virtualidad abisal sin poder regresar a la realidad cotidiana. Permanecen en la infancia intelectual y afectiva, con la vulnerabilidad infantil ante la oferta de las perversiones. La máquina no enseña, menos puede educar. Informa, a lo sumo. Como el maestro sin rostro y sin sexo. La tragedia del equívoco de un relativismo suicida como el que está decretando nuestra inclusión, subrayo, es que nos hemos incluí do en el micro universo de la escasa minoría de homosexuales y travestis que nos discrimi nan. Ellos son ahora modelos a imitar en la escuela del relativismo moral y de la incertidumbre de las identidades. ¿ No es la educación ejemplos e imitación por ello más que mil palabras valen los testimonios y los gestos?

LA TELEVISIÓN AUTOFAGICA

La televisión opera sobre la realidad y a su vez la refleja. Vende mi audiencia - sin audientes el programa cae porque no hay ganancia -, me propone modelos y ejemplos y, a su vez, trata de recoger los míos. La idolización barata, típica de la masificación populista, permite que la vida sea un espectáculo. La tele es eso mismo: un espectáculo que come rostros y figuras, consume, desgasta y descarta. Y está cerrando un círculo claro: vive de sus propios personajes a los que enfrenta, desviste, pondera y saca, sea en la frivolidad del vodevil más crudo que las antiguas revistas teatrales o en los deportes. El formato es idéntico.

Este habla mal del otro, aquella se ufana de sus amoríos y desnudos, aquel intriga y mete cizaña, compiten por la exhibición de sus cuerpos y de sus relaciones pagadas o gratuitas. En el deporte los programas atienden lo que se dijo aquí y allá, la infidencias, y los chicos deben pasar por la peluquería y el maquillaje; ¡ ah ¡, y también, suelen referirse al deporte en sí mismo, aunque es secundario. El mega espectáculo, se dijo en un libro profético sobre las megetendencias y tam bién el documento católico dado en Puebla, será utilizado para vía de escape hacia la estupidización de las multitudes expulsadas del sistema y, por ende marginales. ¿Y está ocurriendo?

La televisión se está comiendo así misma: es autofágica.

Aprender a utilizar los medios y la tecnología del ordenador, es la clave
de la educación personal y familiar. La pena por no educarnos es quedar
conectados a una máquina, cualquiera sea, siendo un engranaje más, vaciado de ideas, en permanente crisis de identidad, más que un sujeto capaz de bajar hasta el fondo de sí mismo para construirse y crecer en humanidad, es decir para ser un hombre vivo y ávido de verdades, bienes y bellezas, seremos un tributario manso de la máquina de juegos o una conexión del televisor encendido día y noche.

Menos humano, más máquina.

 

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