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Reflexiones



Había una vez un
violinista llamado
Paganini.
Algunos decían que era muy raro. Otros
que era sobrenatural. Que era mágico. Las
notas mágicas que salían de su violín
tenían un sonido diferente, por eso nadie
quería perder la oportunidad de ver su
espectáculo.
Una noche , el público estaba preparado
para recibirlo.
La orquesta entró y fue aplaudida. El
director fue ovacionado. pero cuando
Paganini apareció , el público deliró
(aplaudía, gritaba, ...). Paganini coloca su
violín en el hombro y lo que sigue es
indescriptible, sorprendente, ...
Blancas, negras, corcheas,...las notas
parecen tener alas y volar con el toque de
aquellos dedos encantados.
¡DE REPENTE, un sonido extraño
interrumpe el ensueño...
¡Una de las cuerdas del violín de Paganini
se rompe!
El director de la orquesta paró. La orquesta
paró de tocar. El público paró.
¡Pero Paganini no paró. Mirando su
partitura, él continuó sacando sonidos
deliciosas de su violín sin problemas. El
director y la orquesta , admirados, vuelven
a tocar.
El público se calmó, cuando DE REPENTE,
otro sonido extraño...
¡Otra cuerda del violín de Paganini se
rompe!
El director paró de nuevo. La orquesta paró
también.
¡Paganini no paró. Como si nada hubiera
ocurrido, olvidó las dificultades y siguió
arrancando sonidos imposibles de su
violín.
El director y la orquesta , impresionados ,
vuelven a tocar.
Pero el público no podía imaginar lo que
iba a ocurrir a continuación.
Todas las personas, asombradas, gritaron
un OHHHH! Que retumbó por toda la sala.
Una tercera cuerda del violín de Paganini
se rompió. El director para. La orquesta
para.
La respiración de público para.
¡Pero Paganini NO para!!!.
Como si fuera un contorsionista musical,
arranca todos los sonidos posibles de la
única cuerda que sobra de aquel violín
destruido. Ninguna nota fue olvidada.
El director ,asombrado ,se anima. La
orquesta también. El público pasa del
silencio a la euforia (grita, aplaude , se
pone de pie, llora,...Pagani alcanza la
Gloria, triunfa, ...
MORALEJA:
Cuando todo parece derrumbarse, sigamos
adelante!!!
Despertemos al Paganini que existe dentro
de nosotros: sigamos adelante para
vencer!!!
“Victoria” es el arte de continuar “donde
todos resuelven parar”

Colaboración : Cecilia Bairos

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El Capitán

El mar estaba muy picado hacía varios días.
La visibilidad era muy precaria. El capitán del enorme acorazado recomendó a su tripulación permanecer alerta.

- Por favor informe inmediatamente cualquier novedad. -ordenó con seguridad el capitán a su segundo-.

Tan pronto oscureció, uno de los marinos anunció:
- Atención, una luz está brillando hacia el norte.
- ¿Se está moviendo o está quieta? -preguntó el capitán. - ¡Se está moviendo!
-respondió el segundo.

El capitán llamó al encargado de las señales y le dijo:
- Avísele a esa embarcación que si sigue en esa dirección está en grave riesgo de estrellarse contra nosotros. Aconséjele que vire 20 grados hacia el este.

Como no hubo respuesta y la luz seguía acercándose el capitán decidió encargarse personalmente de la situación.
- Atención, atención. Habla el capitán de este gran acorazado. Le advertimos una vez más, cambie de curso o nos estrellaremos contra ustedes.
Háganlo ahora, insistió el capitán con firmeza.
Entonces una voz tranquila y segura le respondió:
Aquí habla el marinero Pérez. Acorazado, cambie usted su rumbo 20 grados hacia el este.

Al oír esto el capitán, ya salido de casillas y casi gritando, dijo:
- Por última vez marinero. Este es un barco de guerra, vire inmediatamente 20 grados hacia el este.

Y la respuesta que recibió fue:
Yo soy el encargado del faro y es usted el que debe cambiar de curso, si no lo hace tendrá un accidente fatal.

A veces queremos que los demás cambien y hasta los amenazamos con estrellarnos. Es más fácil que tú cambies. Tú diriges tu barco. Ve a donde tú quieras y como todo buen capitán, sé flexible en la forma de construir los caminos. Escucha lo que los demás tengan que decir. Te puedes evitar una colisión.

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Empuja

Cuentan que un muy buen hombre, que vivía en el campo, tenía problemas físicos. Un día se le apareció Jesús y le dijo: "Necesito que vayas hacia aquella gran roca de la montaña, y te pido que la empujes día y noche durante un año". El hombre quedó perplejo cuando escuchó esas palabras, pero obedeció y se dirigió hacia la enorme roca de varias toneladas que Jesús le mostró.

Empezó a empujarla con todas sus fuerzas, día tras día, pero no conseguía moverla ni un milímetro. A las pocas semanas llegó el diablo y le puso pensamientos en su mente: "¿Por qué sigues obedeciendo a Jesús? Yo no seguiría a alguien que me haga trabajar tanto y sin sentido. Debes alejarte, ya que de nada sirve que sigas empujando esa roca, nunca la vas a mover".

El hombre trataba de pedirle a Jesús que le ayudara para no dudar de su voluntad, y aunque no entendía se mantuvo en pie con su decisión de empujar. Con los meses, desde que salía el sol hasta que se ocultaba, aquel hombre empujaba la enorme roca sin poder moverla, mientras tanto su cuerpo se fortalecía, sus brazos y piernas se hicieron fuertes por el esfuerzo de todos los días.

Cuando se cumplió el tiempo, el hombre elevó una oración a Jesús y le dijo: "Ya he hecho lo que me pediste, pero he fracasado, no pude mover la piedra ni un centímetro". Y se sentó a llorar amargamente pensando en su muy evidente fracaso.

Jesús apareció en ese momento y le dijo: "¿Por qué lloras? ¿Acaso no te pedí que empujaras la roca? Yo nunca te pedí que la movieras... Ahora, mírate, tu problema físico ha desaparecido. NO has fracasado, yo he conseguido mi meta, y tú fuiste parte de mi plan".

Muchas veces al igual que este hombre, vemos como ilógicas las situaciones, problemas y adversidades de la vida, y empezamos a buscarle lógica, nuestra lógica, a la voluntad de Dios y viene el enemigo y nos dice que no servimos, que somos inútiles o que no podemos seguir.
El día de hoy es un llamado a "empujar" sin importar qué tantos pensamientos de duda ponga el enemigo en nuestras mentes, pongamos todo en las manos de Jesús, y El por medio de su voluntad nunca nos hará perder el tiempo, mas bien, nos hará ser más fuertes!


POESIA

Con la Simple Palabra
Con la simple palabra de hablar todos los días,
que es tan noble que nunca llegará a ser vulgar,
voy diciendo estas cosas que casi no son mías,
así como las playas casi no son del mar.

Con la simple palabra con que se cuenta un cuento,
que es la vejez eterna de la eterna niñez,
la ilusión, como un árbol que se deshoja al viento,
muere con la esperanza de nacer otra vez.

Con la simple palabra te ofrezco lo que ofreces,
amor que apenas llegas cuando te has ido ya:
Quien perfuma una rosa se equivoca dos veces,
pues la rosa se seca y el perfume se va.

Con la simple palabra que arde en su propio fuego,
siento que en mí es orgullo lo que en otro es desdén:
Las estrellas no existen en las noches del ciego,
pero, aunque él no lo sepa, lo iluminan también.

Y así, como un arroyo que se convierte en río,
y que en cada cascada se purifica más,
voy cantando este canto tan ajeno y tan mío,
con la simple palabra que no muere jamás!

Jose Angel Buesa


NUNCA DUDEMOS DE LA PRESENCIA DE DIOS EN NUESTRAS VIDAS...UNO NO SABE POR QUE NOS SUCEDEN CIERTAS COSAS PERO EL SI .... TODO LO QUE PASA TIENE SU RAZON DE SER....SI HOY NO LO COMPRENDES , MAÑANA LO HARAS....

EL NAUFRAGIO ....

El único sobreviviente de un naufragio fue visto sobre una pequeña e inhabitada isla. El estaba orando fervientemente, pidiendo a Dios que lo rescatara, y todos los días revisaba el horizonte buscando ayuda, pero ésta nunca llegaba.
Cansado, eventualmente empezó a construir una pequeña cabañita para protegerse, y proteger sus pocas posesiones. Pero entonces un día, después de andar buscando comida, el regreso y encontró la pequeña choza en llamas, el humo subía hacia el cielo. Lo peor que había pasado, es que todas las cosas las había perdido.

El estaba confundido y enojado con Dios y llorando le decía, "¿Cómo pudiste hacerme esto?" Y se quedó dormido sobre la arena.

Temprano de la mañana del siguiente día, el escuchó asombrado el sonido de un barco que se acercaba a la isla.
Venían a rescatarlo, y les preguntó, ¿Cómo sabían que yo estaba aquí?
Y sus rescatadores le contestaron, Vimos las señales de humo que nos hiciste.

Es fácil enojarse cuando las cosas van mal, pero no debemos de perder el corazón, porque Dios está trabajando en nuestras vidas, en medio de las penas y el sufrimiento.
Recuerda la próxima vez que tu pequeña choza se queme. puede ser simplemente una señal de humo que surge de la GRACIA de Dios.

Por todas las cosas negativas que nos pasan, debemos decirnos a nosotros mismos, Dios tiene una respuesta positiva a esto.

Autor: Desconocido

LOS GANSOS

Érase una vez un hombre que no creía en Dios. No tenía reparos en decir lo que pensaba de la religión y las festividades religiosas, como la Navidad. Su mujer, en cambio, era creyente a pesar de los comentarios desdeñosos de su marido.

Una Nochebuena en que estaba nevando, la esposa se disponía a llevar a los hijos al oficio navideño de la parroquia de la localidad agrícola donde vivían. Le pidió al marido que los acompañara, pero él se negó.

- ¡Qué tonterías! -arguyó-. ¿Por qué Dios se iba a rebajar a descender a la tierra adoptando la forma de hombre? ¡Qué ridiculez!

Los niños y la esposa se marcharon y él se quedó en casa. Un rato después, los vientos empezaron a soplar con mayor intensidad y se desató una ventisca. Observando por la ventana, todo lo que aquel hombre veía era una cegadora tormenta de nieve. Y decidió relajarse sentado ante la chimenea.

Al cabo de un rato, oyó un golpazo; algo había golpeado la ventana. Luego, oyó un segundo golpe fuerte. Miró hacia afuera, pero no logró ver a más de unos pocos metros de distancia. Cuando empezó amainar la nevada, se aventuró a salir para averiguar qué había golpeado la ventana.

Dos gansos muertos yacían al pie de su ventana y en su potrero descubrió una bandada de gansos salvajes. Por lo visto iban camino al sur para pasar allí el invierno, se vieron sorprendidos por la tormenta de nieve y no pudieron seguir. Perdidos, terminaron en aquella granja sin alimento ni abrigo. Daban aletazos y volaban bajo en círculos por el campo, cegados por la borrasca, sin seguir un rumbo fijo. El agricultor sintió lástima de los gansos y quiso ayudarlos.

- Sería ideal que se quedaran en el granero -pensó-. Ahí estarán al abrigo y a salvo durante la noche mientras pasa la tormenta.

Dirigiéndose al establo, abrió las puertas de par en par. Luego, observó y aguardó, con la esperanza de que las aves advirtieran que estaba abierto y entraran. Los gansos, no obstante, se limitaron a revolotear dando vueltas. No parecía que se hubieran dado cuenta siquiera de la existencia del granero y de lo que podría significar en sus circunstancias. El hombre intentó llamar la atención de las aves, pero sólo consiguió asustarlas y que se alejaran más.

Entró a la casa y salió con algo de pan. Lo fue partiendo en pedazos y dejando un rastro hasta el establo. Sin embargo, los gansos no entendieron.

El hombre empezó a sentir frustración. Corrió tras ellos tratando de ahuyentarlos en dirección al granero. Lo único que consiguió fue asustarlos más y que se dispersaran en todas direcciones menos hacia el granero. Por mucho que lo intentara, no conseguía que entraran al granero, donde estarían abrigados y seguros.

- ¿Por qué no me seguirán? -exclamó- ¿Es que no se dan cuenta de que ese es el único sitio donde podrán sobrevivir a la nevasca?

Reflexionando por unos instantes, cayó en la cuenta de que las aves no seguirían a un ser humano.

- Si yo fuera uno de ellos, entonces sí que podría salvarlos -dijo pensando en voz alta.

Seguidamente, se le ocurrió una idea. Entró al establo, agarró un ganso doméstico de su propiedad y lo llevó en brazos, paseándolo entre sus congéneres salvajes. A continuación, lo soltó. Su ganso voló entre los demás y se fue directamente al interior del establo. Una por una, las otras aves lo siguieron hasta que todas estuvieron a salvo. El campesino se quedó en silencio por un momento, mientras las palabras que había pronunciado hacía unos instantes aún le resonaban en la cabeza:

- Si yo fuera uno de ellos, ¡entonces sí que podría salvarlos!

Reflexionó luego en lo que le había dicho a su mujer aquel día:

- ¿Por qué iba Dios a querer ser como nosotros? ¡Qué ridiculez!

De pronto, todo empezó a cobrar sentido. Entendió que eso era precisamente lo que había hecho Dios. Diríase que nosotros éramos como aquellos gansos: estábamos ciegos, perdidos y a punto de perecer. Dios se volvió como nosotros a fin de indicarnos el camino y, por consiguiente, salvarnos. El agricultor llegó a la conclusión de que ese había sido ni más ni menos el objeto de la Natividad.

Cuando amainaron los vientos y cesó la cegadora nevasca, su alma quedó en quietud y meditó en tan maravillosa idea. De pronto comprendió el sentido de la Navidad y por qué había venido Jesús a la Tierra. Junto con aquella tormenta pasajera, se disiparon años de incredulidad. Hincándose de rodillas en la nieve, elevó su primera plegaria:

"¡Gracias, Señor, por venir en forma humana a sacarme de la tormenta!"

 


ALGO TE ESPERA
Cuando el camino se hace cuesta arriba, NO LO DEJES
Cuando las cosas andan mal, como a veces sucede, NO ABANDONES
Cuando no consigas resultados y se sumen los problemas. NO TE RINDAS
Cuando quieras sonreír y solo puedas suspirar, NO TE CAIGAS
Cuando la suerte, te sea adversa y no encuentres fuerzas para seguir,
NO RENUNCIES
Cuando no encuentres compañeros de lucha, NO TE APURES
Hay manos que sostienen las tuyas.
Cree y siente a cada minuto de tu vida, deja que tu alma "vuele libre"
Por los jardines hermosos de la confianza en algo superior que llegue donde nuestra visión no puede alcanzar, pero si nuestro corazón puede sentir.
Tu alma desea estar libre para darte fuerza y estimulo, INTENTA.
No podemos cambiar el mundo, ni quitar todo el dolor de la tierra, ni tener ya resueltos todos nuestros problemas, pero podemos a cada minuto mirar con ojos de amor a cada cosa.
Los que hoy nos hace sonreír fueron las cosas que nos hicieron llorar ayer.
Nuestras faltas de hoy también son las alegrías de mañana.
Las personas se van, los amores se pierden en el tiempo, los problemas se
solucionan, hasta el mismo sol se va cada noche para renacer al día siguiente.
No te quedes en el medio del camino porque allá... ALGO TE ESPERA.
ESTE MENSAJE ES PARA TODOS LO Q ALGUNA VEZ HICIERON EN RETIRO, ES UNA EXPERIENCIA INOLVIDABLE COMO RETIRANTE Y AUN MAS CUANDO SOS EQUIPISTA.

 


Cuento

Había una vez una rosa roja muy hermosa y bella. Qué maravilla al saber que era la rosa más bella del jardín. Sin embargo, se daba cuenta de que la gente la veía de lejos.

Un día se dio cuenta de que al lado de ella siempre había un sapo grande y oscuro y que era por eso que nadie se acercaba a verla de cerca. Indignada ante lo descubierto le ordenó al sapo que se fuera de inmediato; el sapo muy obediente dijo:
Esta bien, si así lo quieres. Poco tiempo después el sapo pasó por donde estaba la rosa y se sorprendió al ver la rosa totalmente marchita, sin hojas y sin pétalos. Le dijo entonces: ¡Vaya que te ves muy mal!. ¿Qué te pasó? La rosa contesto: - es que desde que te fuiste, las hormigas me han comido día a día, y nunca pude volver a ser igual. El sapo sólo contestó, - Pues claro, cuando yo estaba aquí me comía a esas hormigas y por eso siempre eras la más bella del jardín.

Moraleja:

Muchas veces despreciamos a los demás por creer que somos más que ellos, más bellos o simplemente que no nos "sirven" para nada.. Dios no hace a nadie para que esté sobrando en este mundo, todos tenemos algo especial que hacer, algo que aprender de los demás o algo que enseñar, y nadie debe despreciar a nadie. No vaya a ser que esa persona nos haga un bien del cual ni siquiera estemos conscientes.


 

Amor en cajita de leche

Dos hermanitos en puros harapos, uno de cinco años y el otro de diez, iban pidiendo un poco de comida por las casas de la calle que rodea la colina. Estaban hambrientos: "vayan a trabajar y no molesten", se oía detrás de la puerta; "aquí no hay nada, pordioseros...", decía otro...Las múltiples tentativas frustradas entristecían a los niños...

Por fin, una señora muy atenta les dijo: "Voy a ver si tengo algo para ustedes...
¡Pobrecitos!"
Y volvió con una cajita de leche.
¡Que fiesta! Ambos se sentaron en la acera.
El más pequeño le dijo al de diez años: "tú eres el mayor, toma primero... y lo miraba con sus dientes blancos, con la boca medio abierta, relamiéndose".
Yo contemplaba la escena como tonto... ¡Si vieran al mayor mirando de reojo al pequeñito...!
Se lleva la cajita a la boca y, haciendo de cuenta que bebía, apretaba los labios fuertemente para que no le entre ni una sola gota de leche.

Después, extendiéndole la lata, decía al hermano:
"Ahora es tu turno. Sólo un poquito."
Y el hermanito, dando un trago exclamaba: "¡Está sabrosa!"
"Ahora yo", dice el mayor. Y llevándose a la boca la cajita, ya medio vacía, no bebía nada.
"Ahora tú", "Ahora yo", "Ahora tú", "Ahora yo"...
Y, después de tres, cuatro, cinco o seis tragos, el menorcito, de cabello ondulado, barrigudito, con la camisa afuera, se acababa toda la leche... él solito.
Esos "ahora tú", "ahora yo" me llenaron los ojos de lágrimas...
Y entonces, sucedió algo que me pareció extraordinario.

El mayor comenzó a cantar, a danzar, a jugar fútbol con la caja vacía de leche.
Estaba radiante, con el estómago vacío, pero con el corazón rebosante de alegría.
Brincaba con la naturalidad de quien no hace nada extraordinario, o aún mejor, con la naturalidad de quien está habituado a hacer cosas extraordinarias sin darles la mayor importancia.
De aquél muchacho podemos aprender una gran lección: "Quien da es más feliz que quien recibe."
Es así que debemos amar. Sacrificándonos con tanta naturalidad, con tal elegancia, con tal discreción, que los demás ni siquiera puedan agradecernos el servicio que les prestamos."


LA VERDADERA PAZ

Una historia que nos enseña la importancia de nuestra paz interior.

Había una vez, un rey que ofreció un gran premio a aquel artista que pudiera captar en una pintura la paz perfecta. Muchos artistas lo intentaron y el rey observó y admiró todas las pinturas que le presentaron pero solamente hubieron dos que a él realmente le gustaron y tuvo que escoger entre ellas.

La primera era un lago muy tranquilo. Este lago era un espejo perfecto donde se reflejaban unas plácidas montañas que lo rodeaban. Sobre éstas se encontraba un cielo muy azul con tenues nubes blancas. Todos aquellos que miraron esta pintura pensaron que ésta reflejaba la paz perfecta.

La segunda pintura también tenía montañas. Pero éstas eran escabrosas y
descubiertas. Sobre ellas había un cielo furioso del cual caía un impetuoso aguacero con rayos y truenos. Montaña abajo parecía retumbar un espumoso torrente de agua.
Todo esto no se revelaba para nada pacifico.

Pero cuando el Rey observó cuidadosamente, miró tras la cascada un delicado arbusto creciendo en una grieta de la roca. En este arbusto se encontraba un nido. Allí, en medio del rugir de la violenta caída de agua, estaba sentado placidamente un pajarito en el medio de su nido...
Paz perfecta... ¿Cuál crees que fue la pintura ganadora?

El Rey escogió la segunda. ¿Sabes por qué?

"Porque," explicaba el Rey, "Paz no significa estar en un lugar sin ruidos, sin problemas, sin trabajo duro o sin dolor. Paz significa que a pesar de estar en medio de todas estas cosas permanezcamos calmados dentro de nuestro corazón.

Este es el verdadero significado de la paz.

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LA HUMILDAD


Caminando un día, por el parque cerquita de mi casa, un hombre muy viejito encontré sentado en los bancos de madera... tan viejos , como

los años que este señor de cabello blanco y larga barba tenía.

Sus ojos aunque demostraban los años, brillaban como dos luceros, me acerqué y una amistad entre palabras y diálogos , nació... después de un buen rato de charla y risas, le digo qué tranquilo es el parque, no se escuchan tantos ruidos, sólo el cantar de las aves...

Sonriendo me dijo, te voy a contar una historia...
que me llegó al corazón, y hoy quiero compartirla con ustedes...

Me dijo así:
Un día caminaba con mi padre, cuando él se detuvo en una curva y después de un pequeño silencio me preguntó:

¿Además del canto de los pájaros, escuchas alguna cosa más?
Agudicé mis oídos y algunos segundos después le respondí:

Estoy escuchando el ruido de una carreta...
"eso es" dijo mi padre, es una carreta vacía...
Pregunté a mi padre:

¿Cómo sabes que es una carreta vacía , si aún no la vemos?

Entonces mi padre respondió:
es muy fácil saber cuando una carreta esta vacía, por causa del ruido...
cuanto más vacía la carreta mayor es el ruido que hace...

Me convertí en adulto y hasta hoy, cuando noto a una persona hablando demasiado, interrumpiendo la conversación de todos, siendo inoportuna, presumiendo de lo que tiene, sintiéndose prepotente y haciendo de menos a la gente... tengo la impresión de oír la voz de mi padre diciendo:

"Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace..."

La humildad consiste en callar nuestras virtudes.

...y en permitirle a los demás descubrirlas.
Recuerden que existen personas tan pobres que lo único que tienen es dinero.
Nadie está más vacío que aquel que está lleno del yo mismo.

Seamos lluvia serena y mansa que llega profundamente a las raíces, en silencio, y nutriendo...


Tiempo

Cuando Juan tenía cinco años, la maestra de Jardín de Infantes pidió que los niños dibujaran alguna cosa que amaran mucho. Juan dibujó a su familia. Después, trazó un gran círculo con lápiz rojo en torno a las figuras. Deseando escribir una palabra encima del círculo, se levantó de su mesita y fue hasta el escritorio de la maestra y le preguntó:
-Seño... ¿cómo se escribe...?
Ella no lo dejó concluir la pregunta. Le ordenó volver a su lugar y no interrumpir más la clase. Juan dobló el papel y lo guardó en el bolsillo de su pintor. Cuando regresó a su casa, aquel día, recordó el dibujo y lo sacó del bolsillo. Lo alisó bien, sobre la mesa de la cocina, buscó un lápiz en su mochila y se quedó pensativo, mirando el gran círculo rojo que rodeaba las figuras. Su madre estaba preparando la cena, yendo y viniendo, poniendo la mesa en el comedor. Juan quería terminar su dibujo antes de mostrárselo! y entonces preguntó:
-Mamá, como se escribe...?
-Juan, por favor! no ves que estoy ocupada? Ve a jugar afuera y no golpees la puerta al salir!
Juan dobló el dibujo y lo guardó en el bolsillo de su pantaloncito. Aquella noche, después de cenar, Juan volvió a sacar el dibujo de su bolsillo. Fue hasta la cocina, tomó un lápiz y observó el gran círculo rojo en la hoja. Se sentó en el piso de la sala, cerca del sillón de su padre. Alisó bien los dobleces del dibujo y dijo a su padre:
-Papi, cómo se escribe...?
-Juan, estoy leyendo y no quiero ser interrumpido! Ve a jugar afuera y no golpees la puerta al salir!
El pequeño, dobló otra vez la hoja y la guardó en el bolsillo. A la mañana
siguiente, cuando su madre separaba la ropa para lavar, encontró en el bolsillo del pantaloncito de Juan, envueltos en un papel, una piedrita, un pedazo de hilo, y dos bolitas. Todos los tesoros que juntaba cuando jugaba fuera de casa. Ella ni siquiera abrió el papel. Tiró todo a la basura. Los años pasaron... Cuando Juan tenía 28 años, su hijita de cinco, Ana, hizo un dibujo en el Jardín. Era el dibujo de su familia. El padre rió cuando ella, señalando una figura alta y de forma indefinida, le dijo:
-Este de aquí eres tú, papi!
La pequeña también rió. El padre se quedó observando el gran círculo rojo hecho por su hija, alrededor de las figuras, y, lentamente, comenzó a pasar el dedo sobre el círculo. Ana descendió rápidamente del regazo de su padre y le avisó:
-¡Enseguida vuelvo!
Y volvió. Con un lápiz en la mano. Se acomodó otra vez en las rodillas de su padre, posicionó la punta del lápiz encima del gran círculo rojo y preguntó:
-Papi, cómo se escribe AMOR?
Juan abrazó a su hija, tomó su manito y la fue conduciendo, despacio, ayudándola a formar las letras, mientras le decía:
-Amor, querida, se escribe con las letras:
T...I...E...M...P...O
(TIEMPO)
Si no tenemos tiempo para amar, deberíamos crearlo, al fin y al cabo, el ser humano es un poco de creatividad, y el tiempo... bueno, el tiempo es una elección de cada uno. La Velocidad Crea el Olvido.


LA BIBLIA Y EL PERIODICO

Una de las características carismáticas que marcó a fuego a la orden que
fundó Santo Domingo fue su contemplación de la realidad a la luz de los ojos del Evangelio.
La Biblia y el periódico en la mesa es todo un icono de la impronta que el
fundador de la Orden de Predicadores le imprimió a su obra misionera y
evangelizadora a lo largo y ancho de todo el mundo.
La contemplación de la realidad, con toda su crudeza, permite entender a la luz de la Palabra, el verdadero dolor de la humanidad, la sangrante y
doliente piel del hombre y la mujer, en su real dimensión.
“De día, nadie mas cerca de los hombre, de noche, nadie mas cerca de Dios”, es una frase que pinta de cuerpo entero a Domingo, entrega profunda a la verdad revelada, en los pies del caminante, en el sudor del trabajador, en el dolor de una parturienta, en la belleza de la Creación.

Oración y acción

Santo Domingo imprimió a su Orden un sello imborrable. La vida consagrada no podía estar encerrada entre cuatro paredes. Era imposible concebir la lejanía del mundo real bajo pretexto de una entrega a la pura devoción litúrgica, sin que ello signifique despreciar a esta última. Todo lo contrario. La entrega al hermano que tiende la mano como un grito que busca el accionar solidario, debe estar iluminada por el gozo del sufrimiento que la Cruz imprime a cada gesto, a cada mirada fraterna.
Las paredes no pueden contener al que sufre en carne propia la necesaria
redención del mundo, de cada hombre y mujer necesitado de la Gracia
santificante que Jesús entrega sin miramientos, a todos.
Domingo sintetizó su vida de manera simple: fe y vida, una misma integridad humana, capaz de dignificar plenamente toda acción, toda entrega.

Mano de obra

Al pie del Cristo Crucificado, todos somos iguales, sin distingos. Todos
somos reconocidos como hijos de un mismo Padre, necesitados de un mismo Espíritu que nos eleve a la condición del Creador. Este reconocimiento no pude asimilarse en plenitud sino se comparte con el otro el pan cotidiano de la vida, entre alegrías y dolor.
Es imposible, a juzgar por el carisma contemplativo de Domingo, no mirar la realidad, con crudeza. No es posible, de reojo, ignorar la vida y la fe
amenazada de quienes se tienen que jugar en cada momento por su propia subsistencia. No es posible imaginar una entrega consagrada ignorante del dolor del prójimo, del hermano que padece el calvario cotidiano de la falta de trabajo, del desgarro familiar, de la discriminación liberal.
El mundo necesita mano de obra comprometida con el Evangelio vivo, con el Camino, la Verdad y la Vida, con el Cáliz prometido y renovado a cada momento en la Eucaristía celebrada.
La Biblia se nutre del periódico, y viceversa, porque el Evangelio es
testimonio, temporal y eterno, de nuestra acción, de nuestro compromiso, de las manos callosas extendidas solo por amor.


¡DE TI DEPENDE!
Unos obreros estaban picando piedras frente a un enorme edificio en construcción.
Se acercó un visitante a uno de los obreros y le preguntó:
-¿Qué están haciendo ustedes aquí?
El obrero lo miró con dureza y le respondió:
-¿Acaso usted está ciego para no ver lo que hacemos? Aquí, picando piedras como esclavos por un sueldo miserable y sin el menor reconocimiento. Vea usted ese mismo cartel. Allá ponen los nombres de Ingenieros, Arquitectos, pero no ponen los nuestros que somos los que trabajamos duro y dejamos en la obra el pellejo.
El visitante se acercó entonces a otro obrero y le preguntó lo mismo.
-Aquí, como usted bien puede ver, picando piedras para levantar este enorme edificio. El trabajo es duro y está mal pagado, pero los tiempos son difíciles, no hay mucho trabajo y algo hay que hacer para llevar la comida a los hijos.
Se acercó el visitante a un tercer obrero y una vez más le preguntó lo que estaba haciendo. El hombre le contestó con gran entusiasmo:
-Estamos levantando un Hospital, el más hermoso del mundo. Las generaciones futuras lo admirarán impresionados y escucharán el entrar y salir constante de las ambulancias, anunciando el auxilio de Dios para los hombres. Yo no lo veré terminado, pero quiero ser parte de esta extraordinaria aventura.

El mismo trabajo, el mismo sueldo, la misma falta de reconocimiento; una misma realidad. Tres maneras distintas de vivirla: como esclavitud; como resignación; como pasión, aventura y desafío.
Piensa que el mundo es un infierno y lo será.
Piensa que este mundo es parte del Paraíso y lo será.

Vivir con ilusión,
convertir el trabajo en una fiesta, sentirnos parte de las buenas obras...

¡De ti depende!


COMO CUIDAR EL ALMA ..

El limpiador de tu alma es el perdón; deberás usarlo todo el tiempo, apenas veas una impureza, aplícalo. No te acuestes nunca sin haber pedido perdón y sin haber perdonado. El resultado será que en paz te acostarás y asimismo dormirás y tu sueño te sustentará.
La hidratante de tu alma es la oración; si no hidratas la piel de tu rostro, se marchita. Así, si no oras, tu alma se reseca. Pero a medida que confías en Dios, el afán y la ansiedad desaparecen, y aprendes a reposar y esperar en el Señor.
La tonificante de tu alma es la alabanza. Cuando alabas a Dios y vuelves a El tus pensamientos, cuando te olvidas de ti mismo, sin egoísmo en tu corazón, quedas libre para que Dios ponga en ti su gozo.
La nutritiva de tu alma es la Palabra; así como en lo físico no puedes vivir sin alimentos, tu alma necesita el alimento de la Palabra de Dios. Cuando te alimentas con la Palabra, la debilidad y la confusión desaparecen. Serás como árbol plantado junto a corrientes de agua.
El protector de tu alma es la coraza de la Fe; con la Fe te protegerás de las inclemencias de la vida, mirarás por encima de las circunstancias y pasarás victorioso en medio de las pruebas. A través de ti, Dios moverá montañas y alcanzarás a otros para gloria de Dios.
Si usas a diario estos productos de belleza, tu alma se mantendrá limpia y tu corazón será puro. Te saciarás de bien, de modo que te rejuvenezcas como el águila.

¡Dios les bendiga!


 

 

 

 

 

 

 

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